Título original: Lost in Translation Año: 2003 Duración: 105 min. País: Estados Unidos Director: Sofia Coppola Guión: Sofia Coppola Reparto: Bill Murray, Scarlett Johansson, Giovanni Ribisi, Anna Faris, Fumihiro Hayashi, Akiko Takeshita, Catherine Lambert, Akiko Monou Productora: Focus Features / American Zoetrope / Elemental Films Género: Drama. Comedia | Comedia dramática. Película de culto
En el mundo del cine, existen algunas películas que por una razón o por otra son muy criticadas por unos y muy reconocidas por otros. Y Lost in Translation sin duda es una de ellas, odiada por muchos, amada por otros puedo considerarla como una película que no deja indiferente a nadie.
La primera vez que me dispuse a verla, habiendo escuchado
las constantes críticas y sin creerme nada, me dejó una sensación, por decirlo de alguna manera, muy humana y a partes un poco confusa en algunos momentos. Y no fue hasta después de visionarla varias veces y con el paso del tiempo cuando pude realmente entenderla y ver las intenciones de la directora con cada plano, diálogo o silencio.
Los grandes detractores de Lost in Translation, achacan que su historia es anodina; su
argumento aburrido, y que ya hay montones de películas que han
hecho antes lo mismo sin tener tanta fama. Y es por eso que sinceramente, no creo que esos detractores la hayan podido entender completamente, siendo una película demasiado profunda y que se ha de ver y intentar comprender con la mente abierta.
La trama de Lost in Translation trata sobre la llegada a Tokio de Bob Harris (B.Murray), un actor de cine venido a menos que tiene la necesidad de irse a rodar anuncios publicitaros para ganarse la vida, lo
cual está haciendo mella en su ya larga relación matrimonial y cuyo trabajo está martirizando poco a poco. Es por eso que su vida da un giro cuando conoce en el hotel donde pasa las noches a Charlotte (S.Johansson), que recién casada, su marido poseído por el trabajo no le dedica suficiente tiempo. Con este panorama y viviendo en una ciudad extraña a ellos, en la que no hablan el lenguaje nativo y pertenecen a una cultura diferente, estos dos melancólicos personajes conectan, como no podría ser de otra forma, y
todo lo demás ayuda: el vacío doloroso de soledad de ambos, los ambientes en penumbra, la música
conciliadora…
Lost in Translation es una película real, con unos actores muy metidos en
sus papeles, haciendo de ella divertida, irónica y muy fresca. Con
momentos divertidos pero con otros realmente conmovedores, Lost in
Translation es un icono del cine moderno, alejado del pretencioso
Hollywood, es una película tan cruda como la misma realidad. Con unas conversaciones sencillas, como podría ser
cualquier conversación normal y corriente, con sus toques de humor, de ridiculez,
de sinceridad, de diversión y de tristeza. El estar perdido (como indica el propio título de la película) en un sitio cuyo
idioma no entiendes, cuya cultura es diferente a la tuya, sintiéndote desubicado, con los horarios de sueño trastocados y padeciendo
insomnio hacen de ella un producto diferente y especial.
Desde el principio, la presentación de los personajes es rápida, cosa
que hace que se haga mucho mas amena. La película en si no dura mas de
hora y media y eso es un punto que se agradece muchísimo ya que haberla
alargado mas hubiera sido un gran error.
Con una fotografía deslumbrante y realmente expresiva, donde abundan los planos de Tokio (las
luces de neón, los carteles publicitarios,
las multitudes de transeúntes), recreando hermosas escenas que
parecen casuales, pero que en
realidad encierran significados mas profundos, vinculados a la propia visión
subjetiva de los personajes. La imagen de S.Johansson, sentada en el
alféizar de la ventana (hecha ya un icono del cine drámatico) mientras observa melancólicamente la ciudad que se extiende en el horizonte, encierran una extraña
belleza; así como la mirada algo cansada o perdida de B.Murray hace ver su hastío personal.
Destaca mucho ante todo, la actuación de Bill Murray, que probablemente haga el papel de su carrera (cosa para nada fácil). También es
destacable el gran vuelo de la interpretación de Scarlett Johansson, que con un personaje inteligente sabe
enamorar y atrapar al espectador en su silla con una pequeña sonrisa o gesto haciendo sobrar cualquier palabra. Cuando los protagonistas están por separado, tienes buenos momentos, pero cuando están
juntos, sucede algo mágico. Es en esos momentos, cuando los diálogos se
vuelven poderosos y llenos de magia. Y muy meritoria, es la
descripción de soledad en una ciudad exótica y lejana y como dos
personas aparentemente diferentes pueden llegar a tener cosas en común.
Hablando de la banda sonora, es destacada en algunas partes ayudando a dar la sensación de melancolía, pero en otras pasa, en mi opinión, completamente desapercibida. Una de las mejores canciones es la que suena durante la escena de la fiesta:
Con Lost in Translation, S. Coppola se consolida como
directora, lanzando su carrera, y es interesante ver la mezcla del drama con algunos toques
ingeniosos de humor.
En resumen, es una de esas películas que has de ver sí o sí y después
poder criticar. Destaco ante todo la actuación de B.Murray, la visión de Sofia Coppola de la ciudad de Tokio, y en general el de una ciudad lejana y extraña, y la frescura de la historia con un guión inteligente y a la vez profundo con un final especial. Una fotografía elocuente que va de lo sosegado a lo vibrante, comunicando mensajes
mucho más hondos de lo que lo hacen los mismos diálogos, hacen de Lost in Translation una de esas películas que extrañamente me encantan.
Título original: Taxi Driver Año: 1976 Duración: 113 min. País: Estados Unidos Director: Martin Scorsese Reparto: Robert De Niro, Cybill Shepherd, Jodie Foster, Albert Brooks, Harvey Keitel, Peter Boyle, Leonard Harris, Martin Scorsese, Joe Spinell Productora: Columbia Pictures Género: Drama | Prostitución. Crimen. Película de culto
La primera vez que escuché hablar sobre esta película fue durante mis
años universitarios. En aquel entonces había una asociación en mi
escuela dónde cada mes proyectaban películas y uno de esos días tocó
Taxi Driver. Por cosas de estudio, no pude asistir ese día pero me quedé
con el nombre de la película para en un futuro poder verla. Sin duda, ese día llegó y puedo dar gracias a ello ya que probablemente
esta grandiosa obra de Scorsese sea una de esas películas que han hecho
aficionarme de una manera muy intensa al cine.
Taxi Driver narra la vida de un ex combatiente de la guerra del Vietnam retirado que debido a unos problemas de insomnio decide trabajar como taxista nocturno en la ciudad de Nueva York. Un día se enamora de Betsy (Cybill Sheperd), una mujer que trabaja en la
campaña de un candidato a la presidencia. Al ser rechazado, decide crear un plan para matar al político para el que ella era voluntaria. Entretanto, una noche recorriendo las calles,
conoce a Iris (Jodie Foster), una prostituta de 13 años a la que
intenta alejar de un proxeneta que la extorsiona (Harvey Keitel). A partir de aquí, Scorsese empieza deshilachando la historia hasta un soberbio final. Ante todo, se destaca la gran interpretación que hace De Niro del protagonista, que
como es hábito en él, actúa de una manera muy detallada en cada uno de sus personajes y que a partir de esta película, supone el lanzamiento de su carrera. Su personaje en este caso, Travis Bickle, es uno de
esos que jamás se olvidan, con frases que han quedado grabadas para los anales de la historia del cine y son conocidas por cualquier persona.
Taxi Driver es un retrato sucio, decadente y mísero de los Estados Unidos después de la guerra del Vietnam y de los efectos psicológicos que tuvo en los combatientes. En ello se ve plasmado la imagen de un Travis Bickle,
hombre de pocas luces que va perdiendo la cordura a medida que se ve
apartado de una sociedad donde abunda la criminalidad, lo que hace que
se tome la justicia por su propia mano. La dirección de Scorsese, es otro de los puntos fuertes de Taxi Driver, que como habitualmente en él y en esa peculiar manera de entender el cine, hace fluir la
película de un ritmo incansable pero a la vez sosegado. Dando la
sensación de estar por las calles de una Nueva York en decadencia a las 3
de la mañana oliendo a whisky, sudor y meado, dónde además, se ve que la propia
ciudad es otro personaje que lucha contra nuestro protagonista. Muy digno de admirar también la actuación de una jovencísima Jodie Foster, 13 años, que no
se arruga para nada en el difícil papel de una prostituta. Excelente el guión escrito por P.Schrader, que no trata de una forma superficial los temas en que se basa la película (soledad, paranoia, violencia, ilusion/desilusión), sino que los presenta y adentra el espectador a ellos, dejando al mismo que saque sus propias conclusiones. Otra de las características que me hace ser un gran admirador del cine de Scorsese, es esa ''extraña'' estética visual de sus películas y en el caso de Taxi Driver destaca por sobremanera, sobretodo en los planos del taxi, que la acaban dotando una elevada calidad visual con poderosas y inolvidables imágenes.
Otro punto interesante es que debido a su antiguedad y por algunos elementos
diferenciadores respecto a otras películas anteriores, Taxi Driver se
considera como la inauguradora del género dramático moderno. En cuanto a los premios, fue nominada a 4 Oscars pero finalmente no ganó ninguno (ganando ese año el Oscar como mejor película Rocky). Si hablamos de la banda
sonora, se puede decir que hace mucho juego con la filmación y dónde hay
un par de canciones, que a mi gusto encajan a la perfección con el
desarrollo de la historia.
Es por todo esto que Taxi Driver puede considerase la creadora del drama o thriller moderno y según la opinión de un servidor, ocupar un puesto entre las mejores de la historia. Y sin duda guste o no, se puede decir que es una de esas
películas que se han de ver por lo menos una vez en la vida. Una de esas
películas que se pueden considerar obra de culto y que sin duda cada
vez que la vuelvo a ver me recorre la misma sensación que la primera
vez. Una de esas películas inmortales.